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domingo, 31 de marzo de 2019
jueves, 28 de febrero de 2019
Ignacio San Salvador del Valle: Gudari hasta los 97 años
GUDARI DEL BATALLÓN
AMAYUR
Los 97 años que el pasado 7 de diciembre despidió Ignacio
San Salvador del Valle López fueron fructíferos. Dieron frutos familiares,
deportivos, religiosos, sindicalistas, de aprendizaje del euskera y recuerdos
para toda la vida de una guerra que no debió ocurrir nunca.
Ignacio llegó al mundo el 11 de julio de 1913. Casualidades
de la vida, nació en Algorta, pero residió en Bilbao, en Alameda San Mamés. Su padre fue el famoso ciclista
Tomás San Salvador, de Galdakao, y su madre Pilar López, de Espinosa de los
Monteros (Burgos).
Estudió en el Colegio Santiago Apóstol y en una academia.
Además aprendió francés en su estancia por dos años interno en Hazparne
(Lapurdi). Más tarde, trabajó en las oficinas de Dinamita de la Gran Vía.
En tiempos de la guerra, no dudó en apuntarse al batallón
Amaiur, de EAJ-PNV. Ignacio había conocido al lehendakari José Antonio Aguirre
cuando este fue presidente de las Juventudes de Acción Católica de Bizkaia.
“Aita era un admirador de Aguirre. Para él era un referente. Creemos que al
conocerle a Aguirre decidió hacerse gudari”, relatan sus hijos Pilar, Pedro,
Begoña y Ana.
San Salvador del Valle evocaba en ocasiones aquellas
batallas. “Estando en Sollube, veían el reflejo de Gernika ardiendo tras el
bombardeo. Al día siguiente estuvieron allí y conocieron el desastre”,
aseveran.
Ignacio sufrió la cárcel de Larrinaga antes de que estallara
la guerra. Fue por una huelga de ELA. “Mientras corrían, un tal Gaztelu perdió
la txapela. Aita se paró unos segundos a recogérsela y los guardianes de asalto
le detuvieron. En la cárcel no lo pasó mal porque le llevaban la comida los de EAJ-PNV. Con el partido iba luego a las concentraciones clandestinas en el monte”,
señalan.
Casado con Felisa Bernas, de Arrazola (Atxondo) tuvo cuatros
hijos. Estos le recuerdan como un hombre “discreto”, “deportista”, “amante del
euskera”, que lo acabó aprendiendo. “Recordamos que viviendo en Bilbao,
entrábamos a casa y estaba estudiándolo. Y como ama era de Arrazola lo hablaban
juntos”.
Ignacio fue uno de los impulsores del Club Alpino Ganguren
de Galdakao. No fue el fundador porque “entonces tenían que ser del régimen,
pero fue de los primeros”. De su padre heredó el gusto por la bicicleta. En una
ocasión utilizó este medio para ir a fiestas de San Fermín a Iruñea.
Buen padre, otras personas que le conocían guardan gratos
recuerdos vividos conjuntamente. Es el caso del párroco de la basílica de
Begoña, Jesús Garitaonandia. “Conocí a él y a su mujer hace unos años. Tanto el
uno como la otra eran encantadores. Era un matrimonio muy acogedor. Me
invitaban un viernes de cada mes. Les gustaba mucho reunirnos y contar cuentos, recuerdos de la vida”, les
agradece el de Durango y prosigue: “En una ocasión me regaló un libro traído de
Iparralde. Es El último mohicano en
francés y lo conservo como una joya, como un tesoro por su antigüedad, y por el
detalle”, enfatiza Garitaonandia.
Precisamente, la basílica acogió los funerales por Ignacio
San Salvador del Valle López el pasado viernes día 10. Por motivos de la
guerra, el vizcaíno tuvo que exiliarse un año en Madrid donde trabajó en Unión
Explosivos Río Tinto, pero su ilusión era volver. Y lo consiguió en el Galdakao
paterno. Se afincó en Tximelarre y trabajó en las oficinas, en el departamento
de compras de Unión Española de Explosivos. También residió en Begoñalde de
Bilbao. A falta de tres años para ser centenario, dijo agur a los suyos el día
7: Agur t´erdi.
Fuente: Iban Gorriti; DEIA, 19 de diciembre de 2010
jueves, 31 de enero de 2019
sábado, 22 de diciembre de 2018
viernes, 30 de noviembre de 2018
El gudari de los cien años
Lo resume la familia
de Amado Bilbao Uribarri: “Dio su vida por la familia y Euskadi. Hasta el
último aliento fue gudari”. Lo fue aquel recién nacido el 8 de diciembre de
1910, día de la Inmaculada en el barrio de Iberluze en Galdakao. Falleció el
pasado 22 de junio, con el curioso dato de que Amado pasa a la historia,
además, por ser el primer varón de Galdakao que nació, vivió y murió en la
localidad que llegó al siglo de vida.
Amado Bilbao, primero de pie por la izquierda, junto a otros gudaris. (Foto: deia)
Quien más adelante
fuera gudari del batallón Kirikiño, del PNV, llegó al mundo en el seno del
matrimonio compuesto por Ignacio Bilbao, del barrio Zabalea de Galdakao y de
Modesta Uribarri, de Dima. El padre trabajó en Unión Explosivos Rio Tinto de
Galdakao transportando dinamita, labor por la que le apodaron como “Ignacio el
caballista”.
Tuvieron 11 hijos.
Amado fue el segundo y quedó huérfano de padre cuando tenía 19 años. Por aquel
entonces ya habían fallecido tres hermanos y él quedó como cabeza de familia, e
hizo la labor de padre de siete hermanos, teniendo en cuenta que entre él y su
hermano pequeño, que era "el más travieso" -indica la familia-, había
casi 17 años de diferencia.
Los estudios
primarios los cursó con los Maristas del colegio Santa Bárbara. Fue un hombre
tan querido y respetado que al cabo de los años uno de los que había sido
profesor de él, y a su vez maestro de sus hijos le ponía como ejemplo a seguir
para los padres de los demás alumnos", recuerdan. Amado, como su padre,
trabajó en Unión Explosivos Riotinto -conocido popularmente como La Dinamita- y
llegó a ser con esfuerzo delineante proyectista.
Estalló la Guerra
Civil y con 26 años se alistó al batallón Kirikiño, del PNV. "La familia
era nacionalista y del PNV, porque eran los que defendían las costumbres de
nuestra tierra", explica María Luisa, su hermana.
Después de pasar mil
desgracias en diferentes líneas del frente y de estar a punto de morir por
fuego enemigo en Kanpazar, Bizkargi, en los Intxorta y en el alto de Artxanda
defendiendo Bilbao fue hecho prisionero de guerra por los italianos en Limpias
(Cantabria). De allí le trasladaron a un colegio de Castro Urdiales que hizo de
cárcel. En este destino recibía la visita de su novia Magdalena que le llevaba
comida y "disimuladamente al oído le contaba cosas del pueblo",
evocan sus familiares. De allí el régimen franquista le dispersó a Gasteiz,
Toledo, Castellón, y el fin de la guerra le cogió en Murcia.
Después de la guerra
siguió trabajando en “La Dinamita”, hasta se jubilación. Contrajo matrimonio en
1942 con Magdalena Zabala Aranburu, que como a él le gustaba decir "no hay
en el mundo una mujer tan buena". Tuvieron cuatro hijos y una hija y
"a todos ellos les dieron estudios", agrega la familia. En la
posguerra, con el hambre, Amado y Magdalena "con mucho esfuerzo crearon
una huerta maravillosa en un monte a la que llamo Iñarramendi".
Sus aficiones iban
desde la caza al club de fútbol, como él centenario, del Athletic. "Hasta
sus últimos días se interesó por el Athletic, y su afición principal fue la
caza, siendo buen cazador, y de joven jugó al fútbol en el equipo de La
Dinamita", señalan.
Su vida la dedicó a
mantener unida su familia, a Euskadi, a su huerta, a leer y a dibujar. Vivió
tranquilo la jubilación y con 96 años comenzó a escribir sus memorias. Murió
con cien años en paz y arropado por todos los suyos. Amado Bilbao fue un hombre
muy sereno, un gudari que "dejó huella a todos los que rodearon en su
vida", le reconoce su familia.
Fuente: Iban Gorriti, Deia
lunes, 29 de octubre de 2018
El mocetón con piernas de orangután
Marcelino Valle Salcedo nació el 4 de diciembre de 1915. A
los dieciséis años no se le había ocurrido darle una patada a un balón, hasta
que unos amigos le convencieron para que jugase con ellos en el C.D. Elexalde y
empezó jugando de portero. Pero se aburría y veía con verdadera envidia cómo
los delanteros se llevaban la parte más emocionante de los partidos. Y así
llegó un día en que se plantó, afirmando que si no se le ponía en el puesto de
delantero centro, no jugaba más. Se vinieron a razones sus compañeros y jugó en
el centro del ataque los tres últimos partidos de un torneo. Marco nueve goles.
En el Elexalde jugó un año. Le había visto actuar de delantero un directivo del
Athletic Club de Bilbao y cuando ya estaba avanzada la temporada de 1934-35,
fichó por los de San Mamés, el mismo día que Zubieta. En el Athletic estuvo
hasta final de la temporada de 1935-36, mejor dicho, hasta que quedó
interrumpida por la guerra.
Foto La Tarde.
Con
el Athletic fue convocado en la temporada 1935-36, pero no llegó a debutar en
partido oficial y una vez encontrado un empleo cerca de Bilbao y desear quedarse
aquí; al final de temporada estaban interesados tanto el Arenas como el Español
aconsejado por Calcedo, por su fichaje del “morrosko”. En palabras del diario
deportivo Excelsius, Marcelino Valle
era “un mocetón con piernas de orangután y más peludo que un colchón de lana”.
Luego, cuando los fascistas ocuparon Bilbao, se incorporó al
Ejército franquista y fue destinado al grupo de Aviación de Sevilla. Allí jugó
y colaboró para formar nuevamente el Real Betis Balompié con algunos jugadores
vascos disponibles, porque los jugadores béticos andaban por los frentes
cumpliendo su servicio de armas. Sobre su trayectoria en el Betis una simple
matización. Creo que era uno de los jugadores vascos integrados en el Batallón
de Trabajos Especiales, que suelen ser prisioneros de guerra por sus ideas
políticas, con lo que eso que cuenta sobre su ingreso en el Ejército franquista
tras la "liberación de Bilbao" habría que ponerlo en el contexto de
la época y su intento por ocultar su pasado. En la historia sobre los jugadores
del Betis "Los jugadores de las 13 barras" aparece mencionado como
Marcelino Valle Salcedo. Con el Betis jugó 4 partidos del Campeonato de
Andalucía de 1939, marcando un gol y 1 amistoso en el que metió 3 goles.
Al terminar la guerra, quedó libre y firmó por el Xerez sólo
para la temporada 1939-40. A la siguiente, dio con los huesos en el Hércules de
Alicante. Y en 1941-42, se comprometió con el Racing de Santander, ya avanzada
la temporada. Y así, de club en club, hasta que llegó al Deportivo de la Coruña.
Que podía haber sido antes, porque el Deportivo se interesó por su ficha el año
pasado. Pero en aquella ocasión no se llegó a un acuerdo y esta temporada
terminaron felizmente las gestiones el pasado mes de noviembre.
Fuente: Reproducción Marca
miércoles, 26 de septiembre de 2018
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