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martes, 24 de marzo de 2020

La laureada Banda de la Dinamita


Galdakao ha contado y sigue contando con una arraigada tradición musical, de la que casi durante más de un siglo ha sido fiel exponente la Banda de Música, creada y patrocinada en un principio por la fábrica conocida en toda la región como la Banda de Música de La Dinamita. Su creación data del año 1887, bajo la dirección de Ricardo P. Uriarte, empleado administrativo que figura al frente de la misma hasta el año 1890, Fundada en 1887 por esta factoría, tomó parte en multitud de conciertos, concursos, actividades festivas, tanto en la localidad como en otros lugares de la provincia y resto del estado.


Festival de música de 1907 en la plaza de toros de Bilbao. 
Foto Adicrot.


En 1890 toma el relevo en la dirección, el prestigioso músico Domingo de Egileor, bajo cuya batuta conocerá la institución su etapa más gloriosa, en la que cosecha para la Fábrica y Galdakao, un gran número de trofeos y diplomas, en afamadas competiciones musicales de las distintas capitales del País Vasco. Su historial presenta fechas de grandes triunfos, pues en todo momento ha recibido innumerables facilidades para participar en competiciones nacionales e internaciones, en muchas de las cuales causó la admiración de los jurados y se hizo acreedora a no pocos galardones. He aquí algunos de ellos: año 1903, segundo premio en concurso organizado por la Diputación de Bizkaia, en Gernika; año 1905, dos primeros premios en el concurso celebrado en Bilbao y otros dos primeros en Bergara; año 1906, dos primeros premios en concurso internacional de Bilbao; año 1907, dos primeros premios y premio especial de dirección en el Concurso Internacional de Donostia; año 1910, segundo premio y premio de honor, en el concurso nacional de Iruña; año 1919; dos primeros premios en concurso nacional celebrado en Bilbao. Sería interminable la relación de galardones conseguidos por la Banda de Música de la Unión Española de Explosivos. Basta con la breve cita de los de mayor nombradía para deducir la calidad de sus componentes, que, en no pocas ocasiones, han tenido que luchar con Bandas de gran predicamento y titulares de capitales de provincia. 



Banda con Obreros en una fiesta Religiosa de 1909. 
Foto Novedades.


A Egileor le sustituye en el año 1939 Amadeo Álvarez, destacado técnico mecánico de la Fábrica, sin que ello representase inconveniente para el desempeño simultaneo de ambas actividades y el año 1957, al fallecimiento de este, ocupa la dirección el conocido musicólogo, que ocupaba el puesto de Cajero de la Fábrica, Máximo Moreno, de grato recuerdo entre todos los galdakoztarras.


                                             Archivo Mariano Barrenetxea.


En 1962 se celebraron las Bodas de Diamante de la Banda de Música de Galdakao. Con motivo del 75 aniversario de su fundación, la Banda de Música de Galdakao, digamos de Galdakao por su “municipalización”, en virtud de compromiso, debido a la generosidad de la factoría fundadora, será objeto de un homenaje, a las diez de la noche, en el cine Regio, donde se celebrará una brillante velada musical, en la que colaboraran el Grupo Coral Galdacano, el quinteto músico, vocal Los Chiquis” y los Ballets de Pilarin Muñoz. En la primera parte del amplio programa intervino el primer grupo citado y la propia Banda de Música, dirigida por Máximo Moreno, y en la segunda, los Ballets de Pilarin Muñoz y el quinteto músico-vocal “Los Chiquis”. Una gran velada a la que se sumo todo el pueblo de Galdakao.


Los directores: Maximo Moreno, Domingo de Egileor y Amado Alvarez.
 

Desaparecida en 1973 por decisión de la Junta General ante la poca actividad, el Patronato Municipal de Actividades Musicales de Galdakao propuso en 1990 al joven músico Juan Carlos Irizar, la formación por alumnos del Conservatorio de la localidad.


sábado, 29 de febrero de 2020

El robo de la parroquia


Era un caso excepcional que un pueblo del tamaño y prosperidad de Galdakao, tuviera su parroquia finalizada hace décadas, sin un retablo, ni un órgano. La antigua parroquia, con ser considerablemente más pequeña los tenía, y por tanto la nueva debía tenerlo. 

 Altar mayor de la iglesia donde se ven las imágenes de San Juan, del que se llevaron el manto de oro y purpura y de la dolorosa. Foto Espiga.



En una reunión celebrada en el Ayuntamiento, a la que asistió un centenar de vecinos, además del arzobispo Gandasegi, se decidió establecer una Comisión presidida por León Asua, alcalde, y Mariano de Uriarte, párroco, que organizara la financiación de la obra mediante suscripción popular. Remigio Gandasegi, recordó al anterior párroco, Remigio Uriarte, del que hizo un gran elogio.
 
Sagrario que los ladrones intentaron abrir usando palanquetas y en la cual pueden apreciarse los desperfectos. Foto Amado.
 


El Ayuntamiento decidió contribuir, pero dada la cuantía de la obra, resultaba insuficiente, por ello, se necesitaba la cooperación de otras personas. Añadido el donativo del Ayuntamiento, hacía una cantidad razonable, pero no cubría el presupuesto, sino tan solo su mitad. Se contactó con empresas y propietarios que, aunque no fuesen vecinos, poseían bienes en Galdakao y empresas y entidades existentes en la localidad, para que fuese tangible el proyecto. Además, aprovechando el día de Santa Bárbara, se celebró en el Cine Galdacano, cedido por la empresa, una velada cinematográfica en beneficio de la suscripción “pro retablo y órgano” de la parroquia.


Entre los proyectos presentados, se encontraba el del joven tallista hijo de la localidad, Teodoro Basoa, que tenía su taller en Durango. El famoso arquitecto Ricardo Bastida, realizó elogios de sus trabajos realizados en otras iglesias, e incluso para la nuestra. En cuanto al órgano, que se pretendía instalar simultáneamente para sustituir al pobre y viejo armónium, se encargó su construcción a la Casa Duarte, de Begoña, considerada como la mejor de la península. El retablo finalmente instalado, pesaba veintidós toneladas y fue traído en cuatro entregas.


                                  
Lugar de acceso de los ladrones. Foto Amado.



Durante el 21 de septiembre de 1933, se perpetró un robo en la iglesia parroquial de Santa María, denunciado por el cura párroco de la iglesia, Mariano Uriarte. Por las señales que dejaron los ladrones,  penetraron en el templo por una ventana situada sobre el tejado del pórtico, a una altura de unos diez metros, de la que rompieron los cristales. Luego amarraron una cuerda a la ventana y se descolgaron al interior de la iglesia. Ya en el interior, abrieron el sagrario del altar mayor mediante palanquetas, causando destrozos y apoderándose de dos cálices, uno de plata y otro de níquel, que contenía las “formas sagradas”, las cuales fueron dejadas en el altar. También se llevaron el manto morado con flecos de oro que tenía puesta la imagen de San Juan, manto de escaso valor. Para llegar hasta la imagen, izaron una escalera. Abrieron violentamente los sagrarios de los altares laterales y sin duda debido a la precipitación, no se llevaron un rosario y varias alhajas de valor de la imagen de la Dolorosa que se hallaba en el altar lateral derecho. Finalmente, los cacos escaparon por la puerta de la iglesia.


El robo debió cometerse entre tres y cinco de la madrugada, ya que fue advertido por el sacristán de la parroquia a las seis de la mañana. Los ladrones hubieron de salvar grandes dificultades para introducirse en la iglesia por la ventana por la cual entraron y para ello debieron emplear bastante tiempo, sin que sus movimientos fueran advertidos. 
 

Los agentes de la autoridad al tener conocimiento del robo, comenzaron sus pesquisas para descubrir a los ladrones, aunque varios muchachos fueron detenidos, pero puestos en libertad después de prestar declaración.


Fuente: Euzkadi.





                             
                                                                                                                                                              

martes, 28 de enero de 2020

Un hombre polifacético


 Juan Bautista Uriarte del Río nació el 25 de abril de 1913 en Galdakao, siendo su padre Juan Bautista Uriarte Eizaga, Ingeniero de Caminos. Estudió en el Colegio de Santa María de Gasteiz, marchando posteriormente a Madrid, donde cursó la carrera de Ciencias Exactas. En agosto de 1934, es filiado en la Caja de Reclutas nº 2 de Madrid, licenciándose en julio de 1935. El 18 de julio de 1936 inició de la Guerra Civil, que le sorprendió de vacaciones en Galdakao en donde permaneció durante varios meses hasta que en diciembre consiguió pasar a Francia.
 

Intervino en la creación de las emisoras de Gandía, Alcira, Játiva, Alcoy, Elche, Murcia y Cartagena, teniendo tiempo para editar los periódicos "Avance", "Hoja de Alicante" y "Hoja Oficial de Alcoy". De su gran capacidad como Ingeniero Militar fue dejando sucesiva constancia en los proyectos y construcciones: Los Albergues de la Compañía de Alta Montaña en Benasque y Hecho así como el acuartelamiento para un Batallón de Infantería de Montaña en Boltaña, todos ellos en la provincia de Huesca. Mención especial merece el proyecto y construcción (1950-1954) del impresionante Cuartel de Artillería de Basauri.

El 24 de junio de 1958 contrajo matrimonio con María Teresa Arbaiza Churruca, naciendo del mismo sus hijos María, Juana, Teresa, Ana, Isabel y Mercedes. En 1959 ascendió al empleo de Teniente Coronel, en 1967 ascendió a Coronel y en julio de 1962 obtuvo el grado de Doctor Ingeniero de Construcción.

Desde el mes de octubre de 1972 hasta el de noviembre del siguiente año fue el primer Jefe del Órgano Gestor de las Obras del Nuevo Hospital Militar Central "Gómez Ulla" de Madrid. En abril de 1975 ascendió a General, hasta que por cumplir la edad reglamentaria pasó a la Reserva.

Otras muestras de su gran ingenio fueron la invención del forjador cerámico tetraférico aprobado el 29 de noviembre de 1952 por la Dirección General de Arquitectura y posteriormente por el Instituto Técnico de la Construcción, así como de la pistola “Pressing”, y del freno de boca y contrapeso que utiliza la pistola Llama modelo M-87 que proporciona un gran equilibrio, facilitando un tiro rápido y continuo.

Pero su gran capacidad no se limitaba sólo al mundo de la construcción militar o del armamento. Tuvo una acentuada vocación artística que se plasmaba en figuras talladas en madera.

También destacó por su afición a la música que seguramente debió despertársele cuando formaba parte del coro del Colegio de los Marianistas de Vitoria. Compuso canciones ligeras y canciones populares hasta numerosos himnos militares.

El 28 de Abril de 1992 falleció en Madrid, a los 79 años, de edad.


Fuente: Revista “Armas” nº 17