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domingo, 31 de mayo de 2020

Grave accidente en el paso a nivel de Urbi


Sobre las nueve y media de la mañana, ocurrió en el paso a nivel de Urbi de la línea de ferrocarriles Vascongados, un accidente de los que por desgracia, venían repitiéndose con harta frecuencia.

Estado del camión tras el choque. Foto Gil de Espinar.


Conducido por el chofer Juan Elorza Linaza, de 34 años, casado, natural de Bedia y con domicilio en Usansolo, marchaba hacia el barrio de Urbi un autocamión de la matrícula de Vitoria, con cargamento de materiales de construcción para una obra que en dicho punto llevaba a cabo el contratista Juan Bautista Azcuénaga para Muñuzuri y Compañía, llevando en el pescante, al ayudante del conductor, José María Bengoetxea, de 19 años, soltero, natural de Bedia y vecino de Usansolo. 


Estado del camión después del accidente. Foto Gil de Espinar.


Se ignoraba si la barrera del paso a nivel estaba echada o no, pero lo cierto es que el autocamión embistió al tren de lujo “Pullmann”, que salía de Bilbao hacia San Sebastián a las 9,20 de la mañana, inutilizándole la locomotora eléctrica.
 
La acometida fue tan violenta, que después de arrastrarlo algún trecho, el camión salió despedido yendo a estrellarse contra un poste que sostenía un cable de alta tensión, cable que cayó sobre el camión y estuvo a punto no solo de incendiarlo, sino de causar víctimas. Sus dos ocupantes fueron despedidos de sus asientos y quizá a esta circunstancia deben el haber quedado con vida.

Momentos después de ocurrir la desgracia pasó junto al lugar del suceso, un tranvía de Arratia, y entre sus viajeros y los del tren rápido que sufrieron un susto mayúsculo, prestaron auxilio al chofer y a su acompañante, que se hallaban lesionados.

Sin pérdida de tiempo se les trasladó en el mismo tranvía, al botiquín de la fábrica de “La Basconia”, en cuyo lugar les practicó una cura de urgencia el medico Cosme Damián y el practicante Manuel Fernández. Seguidamente se les condujo al Hospital civil de Basurto en la autocamilla del Instituto de Higiene de la Diputación, donde fueron nuevamente atendidos  y después de curados de primera intención, quedaron hospitalizados.

A Juan Elorza se le apreciaron contusiones y erosiones generalizadas, de pronóstico reservado, y a José María Bengoetxea, la fractura de la clavícula izquierda, por su tercio inferior; fractura de la rótula derecha, heridas contusas en el muslo del mismo lado, y contusiones y erosiones generalizadas, de pronóstico grave. Ambos ingresaron en una sala de cirugía del benéfico establecimiento.

Como la locomotora eléctrica del rápido quedo inutilizada, el coche motor que arrastraba el convoy férreo sufrió averías considerables. Presentaba un boquete de grandes dimensiones en uno de los costados. Hubo necesidad de sustituir el coche para que el tren prosiguiera su marcha y por tanto salió de Bilbao una máquina de socorro, con la que el tren siguió su viaje a la capital donostiarra. El autocamión sufrió importantísimas averías, sobre todo en la parte delantera.


Destrozos causados en el ferrocarril. Foto Gil de Espinar.


Respecto a las causas del suceso, circularon diversas versiones, siendo la más extendida la de que los conductores del autocamión, para preservarse del viento y del agua, llevaban echada la capota y cerrados los laterales del “baquet”, y no se dieron cuenta o se dieron tarde, cuando el choque era inevitable del paso del tren, y quizá debido a esto, no vieron oportunamente que el tren se acercaba al paso a nivel.

El paso a nivel de Urbi se divisaba desde larga distancia y este detalle hacia un tanto inexplicable la forma en que ocurrió el accidente. El juez municipal se persono en Urbi y comenzó a instruir diligencias. 



Fuente: Euzkadi y El Liberal.









jueves, 30 de abril de 2020

La instalación del “Santísimo”


Reinaba animación y entusiasmo en Usansolo para las fiestas religiosas y profanas que con motivo de la instalación del Santísimo en la capilla de Ander Deuna, se iban a celebrar el domingo 14 de mayo de 1916.

Ander deuna.


Con objeto de habilitarla debidamente para el culto, se hicieron diversos trabajos de reparación y decoración de la ermita. El vecindario respondió contribuyendo a una suscripción abierta para atender dichos gastos y las familias realizaron diversos regalos. Aquel día, los balcones de las casas de la barriada se encontraron adornados con tapices. Las funciones religiosas se ajustaron al siguiente plan:
 
El sábado 13 al toque de oraciones; Rosario, plática y Salve.

El domingo 14 comenzó con una misa de comunión general a las 7 de la mañana; a las 10 y media, prosiguió con una misa solemne con sermón en euskera, que corrió a cargo del reverendo José de Malax-etxebarria, acompañado de Romualdo de Garibi, y de los diáconos y subdiáconos respectivamente, Ramón de Laborda y Santiago de Lezama. Un coro ejecutó la Misa de Perossi y durante el “Santo Sacrificio” estuvieron presentes las cuadrillas de jóvenes ezpatadantzaris locales e hilanderas, que terminada la misa, bailaron delante de la iglesia bailes vascos.

Por la tarde, a las 3 y media, hubo Rosario y sermón, terminando como la misa mayor, con bendición del “Santísimo”, donde nuevamente predicó el reverendo padre Malax-etxebarria. Hubo después una animadísima romería vasca en la campa de Ander Deuna, amenizada por las Bandas de Música y tamborileros de la localidad. Con algunos otros regocijos, terminó la grata jornada de la que quedó como perdurable recuerdo, la celebración de la fiesta del 14 de mayo.

Como expresión de la gratitud hacia el Obispo, se le dirigió a Gasteiz un comunicado en nombre del clero, autoridades y vecindario, participando del entusiasmo celebrado en la fiesta por la instalación del “Santísimo”.



Fuente: La Gaceta del Norte y Euzkadi