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martes, 13 de diciembre de 2022

Jesús Altuna ertzaña y mendigoizale

 Ayer por la tarde tuvimos el placer de recibir en nuestro Museo Memorial del Cinturón de Hierro a la familia del ertzaña JESÚS DE ALTUNA MENDIOLA.

Jesús de Altuna nació en Amorebieta, Bizkaia, el 7 de abril de 1909. En el periodo republicano escribió en el diario EGUNA. Tras el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, se presentó voluntario incorporándose como gudari a Euzko Gudarostea. Jesús era un mocetón de 1,80 de estatura y estupenda forma física, por lo que en febrero de 1937, con la ampliación de efectivos de la policía vasca ERTZAÑA, fue trasladado a este cuerpo, donde sirvió hasta en final de la guerra en Euskadi.

Precisamente en 1937 nació su primera hija, Ikerne, siendo complicada para su esposa la evacuación con un bebé recién nacido.


Con la caída de Bilbao, Jesús fue hecho prisionero y posteriormente excarcelado en una fecha sin determinar

En los años posteriores compaginó su oficio de peluquero con su pasión por el montañismo, actividad deportiva en la que sobresalió durante las décadas siguientes, incluyendo la redacción de artículos sobre la temática alpinista.

Falleció en Galdakao, localidad de residencia de la familia, el 3 de enero de 1989 a los 79 años.

 

Ayer tuvimos la suerte de hablar de estas vivencias con sus hijas BEGOÑE e IKERNE, ésta última junto a su hijo, nuestro amigo Gaizka Egileor Altuna, nieto de Jesús. Llegaron acompañadas de nuestro gran amigo y entusiasta erudito Iñaki Garcia Uribe, y nos dejaron un legado importantísimo: el carnet de ertzaña de Jesús y la insignia de su txapela utilizados en tiempo de guerra. El carnet está firmado por el coronel Saturnino Bengoa, jefe de la Ertzaña proveniente de la Guardia Nacional Republicana, antigua Guardia Civil, y la insignia de la boina de su uniforme representa el Laurak Bat o escudo del Gobierno de Euzkadi.

Gracias a la generosidad de esta familia, las personas que visiten nuestro Museo Memorial podrán contemplar estos objetos tan especiales que guardan la memoria de Jesús de Altuna! Muchísimas gracias!

Así mismo, tuvimos también ocasión de contemplar la placa honorífica y la txapela roja con la que la Ertzaintza, en 1985, reconoció los méritos de Jesús, motivo de orgullo para sus hijas.

Porque ellos fueron, nosotros somos.

 

Fuente: Aitor Miñambres, Museo Memorial del Cinturón de Hierro.

 

 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

El alcalde republicano

Simón Linaza Galarza, nació en Galdakao en 1888, estudio perito industrial por correspondencia y se casó en 1916 con Tomasa Undabeitia Ealo con la que tuvo cuatro hijos, tres niñas y un niño.

                                    Igarobide. Pasaporte vasco.

 

Fue alcalde de Galdakao en el periodo de 1931-33 y tras el periodo derechista, volvió a ser elegido alcalde el 23 de febrero de 1936. Al estallar la guerra civil el 18 de julio de 1936 y ante las dificultades que preveía se avecinaban, quiso de dejar la alcaldía pero a instancias del director de “La Dinamita”, en la que ocupaba un buen puesto, y que insistía debía continuar en la Alcaldía, lo hizo hasta el 15 de junio de 1937, en que Galdakao fue ocupado por los franquistas.

Cuando fue ocupado Galdakao, se encontraba custodiando la fábrica de “La Dinamita” en previsión de que pudieran sabotearla y explosionarla. Se trasladó a Bilbao esperando se reorganizase la normalidad y volver a su puesto de trabajo.

Por consejo de un buen amigo y compañero, con ideas afines a los sublevados, que había sido secretario del Ayuntamiento durante su mandato, le escondió en su casa por miedo a represalias.                                  

Su cuñado Pablo Ochoa de Alda, que huido de Galdakao por la guerra, había quedado en Artzentales en zona de nadie, pasó por un túnel a la zona conquistada para localizarle y ponerse en contacto con él, le aconsejó que permaneciese oculto hasta ver como se desarrollaban los acontecimientos.

Pasaban los días y ante los rumores que llegaban a sus familiares y amigos de que buscaban su paradero y su cabeza, se pensó que lo más conveniente era que huyese a Francia. Había que preparar el viaje.

Se enteraron de que podía pasar la frontera por Elizondo y organizaron el viaje. Pablo Ochoa de Alda tenía un primo, Juan Ochoa de Alda, que era de los pocos que en aquella época era dueño de un turismo y que era de fiar.

Juan Ochoa de Alda, con su novia y Simón, salieron de Bilbao hacia Vitoria camino de Pamplona. Compraron una boina roja, se la pusieron a Simón y emprendieron viaje. Los tres apenas se hablaban por el miedo que llevaban, cuando en Legutiano, les paró una pareja de la Guardia Civil.

“Ha habido un soplo”- pensaban-, “Ya nos han localizado”, pero cuál fue su alivio cuando la pareja de oficiales, les preguntaron si podrían acercarles hasta Vitoria. “Con mucho gusto” y forzando la conversación con la pareja de guardias llegaron a la capital alavesa, donde los guardias se apearon y ellos continuaron viaje a Pamplona.

En Pamplona le acogieron en casa de los Olabarrieta, amigos de la familia, en la que debió estar algo más de un mes y desde donde se preparó a base de información y dinero, su fuga por Elizondo. Monta por fin un día en el autobús camino de Elizondo, cuando a mitad de camino paran el autobús preguntando por un tal Simón Linaza. “Adiós, ya me han localizado y vienen a detenerme” penso. Pero no, eran unos conocidos del enlace de Elizondo para decirle que había habido un soplo en el pueblo y que en esos días no se podían hacer el paso por la muga y que se volviese a Pamplona.

                     

                       Tarjeta de identidad y salvoconducto de "La Dinamita"


Pasados muchos días, paso la alarma y tras dar la contraseña al enlace (un pastor del pueblo), un grupo pequeño de personas se pusieron de noche camino de Iparralde. Tras mucho andar llegaron a una alambrada, donde el pastor se despidió y les dijo que tras la alambrada siguieran andando y habrían llegado. Caminaron bastante y no encontraban a nadie. Por fin, asustados de verse tan solos, divisaron a lo lejos un caserío. Se acercaron y encontraron a una señora joven. Simón le hablo en francés, le hablaron en castellano, hasta que a Simón se le ocurrió hablarle en euskera y es cuando se entendieron.

Tras residir dos años en Francia, embarcó hacia Filipinas donde tenía alguna amistad, a pesar de que algún amigo le aconsejo que fuera a Venezuela. Estando en Filipinas estalló la Segunda Guerra Mundial y los japoneses invadieron el país. Se puso en contacto con Chalbeaux, que había sido un alto dirigente de la Fábrica de Galdakao y embarcó con destino a Venezuela.

Entre tanto en Galdakao, por odio hacia él, a sus hijas se les impuso fregar las escaleras del ayuntamiento, pero un coronel conocido de la familia que estaba al mando en Galdakao, enterado de ello, rompió el parte y anuló el castigo. Pero a este militar le trasladaron de provincia y volvieron las venganzas de que sus dos hijas tenían que fregar las escaleras del Ayuntamiento. Enterada su tía Francisca Undabeitia de este nuevo parte y como tenía amistad con alguno de los nuevos ediles, se presentó en el Ayuntamiento diciéndoles que sus sobrinas no fregaban el Ayuntamiento y que ella estaba dispuesta a pagar lo que fuera a una señora de la limpieza que quisiera hacerlo. Ya no les volvieron a molestar más.

Al de quince años de estar exiliado y tras varios viajes de su esposa de Venezuela a Euskadi y viceversa, se decidió a hacer un viaje a Euskadi para visitar a la familia. Estuvo varios años más en Caracas y por fin en el año 1964, decidió definitivamente fijar su residencia en Bilbao.

Un antiguo empleado del Ayuntamiento de Galdakao le denuncio y paso rápidamente a Francia, pensando en residir allí. Alberto Santamaría, su yerno, conocía al padre jesuita De los Ríos, que a su vez era amigo del Secretario de Arias Navarro, entonces ministro de Franco, que sustituyó a Carrero Blanco en la Presidencia del Gobierno, quien anuló totalmente todos los cargos y autorizando su residencia en España. Ya pudo vivir tranquilamente en Bilbao. Murió en 1967.

 

Fuente: Familia Linaza.

 

martes, 25 de octubre de 2022

Fiestas de Santa Cruz

Las fiestas patronales de Galdakao recibieron en su día este nombre de la ermita Santa Cruz. Esta ermita de finales del siglo XVIII, estaba ubicada junto a la plaza del Ayuntamiento. Por ello la plaza recibe el nombre de esta ermita.

  

Las fiesta de Santa Cruz, conocidas popularmente como Santa Cruces, se celebra el día catorce de Septiembre día de la Exaltación de la Santa Cruz.

En el periodo de construcción de la actual parroquia, en Zabalea, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, la ermita de Santa Cruz se abrió de nuevo al cuto.

Hasta la construcción de la actual parroquia, el pueblo tenía que subir a Andra Mari de Elexalde y ello resultaba muy penoso para todo el pueblo, pero de un modo especial para las personas mayores  e incapacitados. Recordemos que la iglesia anterior a Andra Mari estuvo en Santa Marina.

Las fiestas de Santa Cruz de Galdakao gozaron de enorme  popularidad en toda la comarca de Ibaizabal-Nervion, así como del resto de pueblos de nuestro entorno incluido Bilbao. La afluencia de público era masiva no solo por la buena situación geográfica de nuestro pueblo sino también por la exitosa y laureada Banda de Música de la Dinamita, que está al servicio de nuestro pueblo en las fiestas de Santa Cruz.

Entonces en Galdakao no había pregón de fiestas como en la actualidad, pero al atardecer del día anterior al inicio de las fiestas, la Banda recorría el pueblo desde Plazakoetxe hasta el Ayuntamiento. La banda interpretaba alegres pasacalles de música vasca cuyas letras no se podía corear por motivación política. Eran tiempos de la post-guerra civil y estaban terminantemente prohibidas. Por ejemplo, “geuria data-geuria da”, etc.

La Banda también nos deleitaba con esplendidos conciertos al mediodía, cuando el pueblo se acercaba a la plaza después de acudir a la misa mayor.

A estos conciertos acudía mucho público, no solo del pueblo, también acudían familiares que nos visitaban de otros lugares invitados a comer, como era costumbre muy extendida. En la romería el recuerdo más bonito que tengo era las biribilketas donde corríamos hasta la extenuación. Recuerdo había una pugna entre la Banda y la juventud, a ver quién se agotaba antes. Otros recuerdo de estas fiestas eran las barracas. Todos los años acudían las cadenas los autos de choque y las barcas de María que no faltaron nunca.

¡Que buen recuerdo mantenernos de aquellas fiestas!

 

Fuente: “Recuerdos, vivencias y algunos títulos nobiliarios que ostentaban distinguidas familias e ilustres personajes de Galdakao en el siglo XX”. 

José Miguel Zabala