Páginas vistas
jueves, 23 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
Marcelino, “Petit” Loroño
Hermano pequeño del también corredor Remigio Loroño, de ahí su apodo, Marcelino contaba con 18 años cuando empezaba a conocer las mieles del triunfo. Sus deseos eran presentarse en todas las carreras del País Vasco y pronto pudo lucirse ante su parroquia, con la prueba celebrada en Galdakao en 1923, que le dio a conocer como un ciclista de gran proyección.
Para ella se habían inscrito los más afamados corredores vascos, en una prueba deportiva que por el valor y número de premios, tanta expectación había despertado entre los amantes del pedal. Hacia las nueve de la mañana, empezó a llegar gente de todos los pueblos de los alrededores, no pudiéndose dar un paso por el centro del municipio. Marcelino Loroño obtuvo el triunfo, en una carrera que más tarde daría mucho que hablar por las caídas producidas en ella.
Foto Espiga.
Pocos días después, se celebró el X Campeonato de Bizkaia sobre una distancia de 100 kilómetros, con salida en el Campo de Volantín de Bilbao. Su hermano Remigio, no pudo tomar parte por haber recibido dos puntos de sutura tras la carrera de Galdakao. Por ello, los agoreros vaticinaron que la misma, carecería de interés, pero estaban equivocados. A su paso por Erletxe, Marcelino encabezaba el pelotón, recibiendo el apoyo de sus vecinos. Más tarde, una caída le retrasó 5 minutos, pero al final entraron en cabeza por “La Salve”, Barruetabeña y Marcelino. Fue este, el que primero perdió los nervios y lanzo el esprint, a 50 metros de la meta, vio como su amigo de Gernika le superaba ampliamente, llevándose el triunfo. Marcelino obtuvo de premio de la Sociedad Ciclista Bilbaína, la Copa del alcalde de Bilbao y 25 pesetas, importe de la prima del alto de “Usagana”.
Trofeo obtenido
Estando en racha, sus admiradores junto al Club Elexalde, llamaron al vecindario a sufragar los gastos del desplazamiento a Barcelona, al Campeonato Peninsular de fondo en carretera. Con su bicicleta Peugeot-Hutchinson, consiguió un meritorio octavo puesto en la general y primero en los de segunda categoría, obteniendo el premio de 60 pesetas. Ya se le consideraba un futuro campeón. A pesar de haber recorrido 15 kilómetros con los pedales y el sillín medio rotos, se mostró contento por el triunfo, no así por el estado de las carreteras, con numerosos badenes y gran cantidad de barro, que se quedaba en la horquilla delantera, acompañado por su hermano que se desplazaba en un vehículo particular. Se limitó a seguir a Otero, pero en una caída, este se le escapó. Realizó la prueba desanimado por no ver a gente conocida y correr de una forma tan distinta a como se hacía en Euskadi, pero le sirvió para estudiar las “martingalas” de los corredores con experiencia.
Foto en prensa
Entrada en el Gran Premio Bizkaia. Foto Espiga
El 4 de septiembre comenzó la I Vuelta a Cantabria, presentándose y realizando el trayecto con su bicicleta, desde Bilbao, pero tras la prueba, finalmente quedó clasificado en décimo cuarta posición. La superioridad ciclista extranjera en las pruebas por etapas, no solo era física, sino que los locales carecían también, de una buena técnica ciclista.
M. Loroño, vestido con la indumentaria del Erandio Club.Foto Espiga.
lunes, 9 de enero de 2012
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Irigoien, el cancerbero pucelano.
Portero del Elexalde
El Real Valladolid Deportivo se había fundado el 20 de junio de 1928 al fusionarse los equipos Real Unión Deportiva y el Club Deportivo Español. Durante la primera temporada de su historia, el club militó en la segunda división, aunque al término de la misma no pudo evitar el descenso a tercera. Ignacio “Tenazas” Irigoyen fue el primer profesional que tuvo el Real Valladolid, cobrando por ello, 500 pesetas al mes. Tras una buena primera temporada y renovado su contrato en tierras castellanas, visitó Galdakao siendo reconocida su labor por sus antiguos vecinos.
En 1931 al llegar la II República, el Real Valladolid perdió el título de “Real”, pasando a denominarse Valladolid Deportivo. Poco tiempo después, en un partido épico, el Valladolid venció a domicilio al Atlético Madrileño, causando gran sorpresa en la última jornada del campeonato nacional, siendo eliminado el equipo madrileño después de un gran partido en Chamartín, en gran medida gracias a la gran actuación del meta galdakoztarra que saltaba de esta manera, a las primeras páginas de la prensa deportiva. Ya en el Valladolid, le moldeó Platlco, especialista en guardametas.
Frente al Athletic Madrileño
Dicho partido le ayudó a darse a conocer y en noviembre los medios de comunicación madrileños, en vísperas del encuentro frente a Inglaterra, se preguntaban por un portero que pudiese sustituir a Zamora, se proponía a un casi desconocido Irigoien, dada su trayectoria y proyección. Era de una madera de los mejores, su equipo no le acompañaba, cuando no jugaba, los descalabros eran mayores y se recordaba el partido de Chamartín.
Comenzada la temporada 1935-36, entró en conflicto con el Valladolid, al negarse a firmar con el club, a consecuencia de que se le adeudaba dos mil pesetas. Dicha cantidad, la tenia depositada el club en la Federación, para hacerla efectiva al jugador en el momento en que este fichara. Mientras tanto, se encontraba en Galdakao, y esta situación respondía a la actitud del Valladolid, para obligarle a firmar por el club. Era un rumor extendido, que el Valencia, le había hecho ofertas al guardameta y que la temporada anterior estuvo a punto de fichar por el R. Madrid. Al final de temporada, la directiva reorganizó la plantilla, rescindiendo el contrato al anterior entrenador y permitiendo que el veterano Ignacio Irigoyen accediese a las funciones de entrenador, que seguía actuando como guardameta reserva.
Junto al Lehendakari Agirre
Junto al Lehendakari Agirre
El club vallisoletano seguía en segunda, cuando la competición se paralizó a causa de la Guerra Civil. Años más tarde, otro galdakoztarra, Busquet, tendría el honor de participar en el ascenso a primera división, por primera vez del equipo pucelano.
Partido benéfico del Frente Popular.
Fuente: Periódico "Dime"
Partido benéfico del Frente Popular.
Fuente: Periódico "Dime"
sábado, 26 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
El pleito municipalista del Estatuto del Vino
Momento en que se disuelve la reunión del Ayuntamiento de Bilbao.
Foto Amado.
En 1934 se produjo en Euskadi un hecho que tuvo gran trascendencia en la lucha por el autogobierno contra el gobierno central de la CEDA, por la defensa de los últimos restos del autogobierno foral. Este hecho fue conocido con el nombre de “El pleito municipalista”. Diputados españoles, solicitaron del Congreso la aplicación del “Estatuto del vino”. Dado que la entrada en vigor de dicho estatuto, suponía un ataque directo al Concierto Económico, especialmente en lo relativo a los impuestos que recaudaban los municipios, hizo que estos se opusieran frontalmente a las intenciones gubernamentales.
Con ello se pretendía beneficiar a los grandes viticultores que tenían grandes stocks que no podía exportar por la crisis económica mundial. La mayoría de los ayuntamientos, salió en defensa de sus intereses. El gobierno, al objeto de neutralizar el movimiento municipalista, destituyó y procesó a numerosos alcaldes y concejales. En señal de protesta, dimitieron en bloque todos los alcaldes y concejales en activo.
Los ayuntamientos no solo constituyeron una comisión para su defensa, sino que también propusieron la celebración de elecciones provinciales para 12 de agosto, de donde surgiera el gobierno provincial electo democráticamente, en sustitución del designado “a dedo” por el gobierno central. Dicha propuesta fue rechazada y prohibida por el gobierno de Madrid, no obstante, algunas corporaciones municipales llevaron a cabo la elección prevista.
Suspendida la sesión, salen los concejales de Bilbao.
El 14 de agosto, el jefe de Miñones de Galdakao pistola en mano, ordenó al alcalde que fuese desalojado del sillón presidencial. Momentos antes de comenzar la sesión, se presentó a Julián de Abasolo, alcalde en funciones por estar enfermo el titular Santos Muñoz, el jefe de las fuerzas de Miñones, advirtiéndole que tenía orden de desalojar el Ayuntamiento. Este le preguntó si iban a celebrar la sesión, contestando afirmativamente el alcalde, pues para ello se había convocado a los concejales, sin embargo, añadió que les consultaría y que dentro de cinco minutos le contestaría. Así lo hizo, y los corporativos se pronunciaron unánimemente por celebrar la sesión. En vista de ello, el alcalde en funciones, requirió al secretario de la Corporación para que notificase el acuerdo al que hacía de jefe de Miñones. Abierta ya la sesión, el alcalde en funciones dio cuenta del objeto de la convocatoria. En aquel instante, irrumpieron cinco Miñones comunicando que iban a proceder a la detención del alcalde. Entonces Julián de Abasolo replicó, que estaba cumpliendo sus obligaciones institucionales, pero el jefe de Miñones sacando la pistola, ordenó a dos agentes que sujetasen al alcalde. Este advirtió que estaba ejercitando un derecho amparado por la ley y que cuando terminase la sesión se pondría a disposición de la autoridad gubernativa e invitó al jefe de la fuerza policial a que depusiese su actitud. Pero este, lejos de respetar a la Corporación democrática, ordenó que arrancasen al alcalde del sillón y lo sacaron arrastras del salón de sesiones. Pero como la sesión no se había levantado, el concejal a quien correspondía ocupar la presidencia se sentó en el sillón y continúo su tarea, hasta que nuevamente la fuerza pública procedió a la detención del concejal que en aquel momento presidía la sesión. Y no habiendo ya número suficiente de corporativos, tuvo que ser levantada la sesión.
Ernesto
Erkoreka, alcalde de Bilbao abandona forzado el ayuntamiento, tras
intentar entrar y ser rechazado por las fuerzas de orden público. Foto
Cecilio.
El alcalde en funciones, Julián de Abasolo y el otro concejal, fueron llevados a Bilbao por “Fuerzas de Asalto”, quedando provisionalmente en libertad. Intentaron celebrar las elecciones sin conseguirlo, por haberlo impedido la fuerza pública cuarenta y tres ayuntamientos, entre ellos el de Galdakao. Días más tarde, la Corporación acordó aprobar el acta del día 12 relativo a la elección de miembros municipales para la Comisión de defensa del Concierto Económico. Simón Linaza asistió a la reunión del Comité de los veinte pro defensa del Concierto Económico y de la autonomía municipal. Asimismo, se abrieron suscripciones con el fin de sufragar los gastos de embargos, multas, etc., ocasionados por el encarcelamiento decretado contra los electos locales.
Ametralladora utilizadada por las fuerzas de Asalto. Foto Amado.
martes, 25 de octubre de 2011
Teatro vasco en Galdakao
El teatro ocupaba un destacado lugar en el conjunto de actividades de ocio realizadas en el municipio a principios del siglo XX. Dos instituciones organizaban las representaciones teatrales: el Circulo Obrero de Santa Bárbara y Juventud Vasca de Etxegorri. El día de reyes, el Cuadro Dramático del Círculo de Obreros de Santa Bárbara organizaba veladas teatrales en los salones del Círculo, situado en Zuazo, así como sesiones cinematográficas.
En el caso del batzoki, el responsable de organizar el cuadro artístico era Claudio de Zarate y el lugar de representación Etxegorri, salvo en ciertas ocasiones en las que se realizaban en el cine “Galdakano” del barrio de Lasao. El teatro era concebido como una forma de deleitar al público, recabar fondos para determinados fines patrióticos y fomentar la transmisión de la ideología abertzale. Las primeras noticias que poseemos son de 1912 con la representación en el batzoki de las obras “La tasita de plata” y “Ume zurtzak”. Tenemos que esperar a finales de 1930 a la constitución del cuadro dramático de la Sociedad Juventud Vasca, pasada la dictadura de Primo de Rivera, para volver a ver nuevas funciones.
Entre las obras se pueden destacar: “La vieja que paso llorando” e “Itxaro ixarra” representadas por “Oldargi”; “Ator mutil” e “Iru gudari” de Manuel de la Sota; “Alma vasca” comedia de Nicolás Viar; “Los calmosos”, ” Antón Barakatz”, “¿Me caso?”, “Manu Soro”, “Katalin encuentra casa”, “Peru Gizon”, “Maite” y “Aztidunak” de Isidro Parada; la zarzuela vasca “Azi ona”; “Maitena”, “Urteurrena” y “Como nos casamos en Bilbao” de Luis de Villalonga; “Ama” romance de J. de Uruñuela y “La princesa Gastia” de Eli de Gallastegi, así como obras infantiles.
A las representaciones venían de pueblos vecinos como Larrabetzu, Bedia, Lemona, Basauri y Etxebarri. En plena guerra se celebraron funciones teatrales destinándose la recaudación para los gastos del mantenimiento de las milicias. Los precios eran variados, butaca de preferencia 2 pts, butaca de patio 1.50, delantera de anfiteatro 2 y anfiteatro 1, para los “umetxus” 0,25 Pts. Las funciones comenzaban a las cuatro y media, y ocho y media, y al terminar la función nocturna, un servicio de autobús facilitaba la vuelta a Usansolo. Podemos citar, entre otros, los siguientes repartos:
“La vieja que paso llorando”: “Doña Andresa”, señorita Larrea; “Pantxike” señorita Abasolo; “Asun” Libe de Egileor; “la viuda de Gerrikaitz”, Ramonita de Agirre; “Dominike” Carmen de Amoritza y “Gergoritxu” Libe de Uranga.
“Itxaro izarra”: “Cho”, Víctor Fernández Arostegi; “Crisanto”, Claudio de Zarate; “Kurumiño”, José María de Zabala y “Txangurro”, José María de Agirre.
“Ator mutil”: “Lili”, Isabel de Gerediaga; “Abuela”, Ramonita de Agirre; “Egastiño”, Víctor Fernández Arostegi y “Jauna”, Julián Abasolo.
“Katalin encuentra casa”: “Katalin”, Ramonita de Agirre; “Clara”, Miren de Ugarte; “Canuta”, Miren Bustinza; “Sixto”, Claudio Zarate; “Don Alfredo”, Julián de Abasolo y “Kontxu”, Sabin de Zenarruzabeitia.
“Alma vasca”: Lola de Larrea, Pepita de Abasolo, Miren de Egileor, Miren y Encarna Bustinza, Pepe de Mandaluniz, Agustín de Arostegi, Santiago de Zorriketa y Fernando de Orueta.
Reportaje gráfico de la obra de Nicolás Viar.
“Como nos casamos en Bilbao”: “Juli”, señorita Amuritza; “Merche”, Varela; “Mary”, Sobron; “Dolo”, Busquet L.; “Aldeana”, Beitia; “Sole”, Egileor; “Doña Filo”, Bustinza; “Mencha”, Ugarte; “una joven”, Busquet; “otra joven” Izagirre; “compradora”, Zamakona; “Patxi”, señor Depardieu y “forastero”, Muniozguren.
Se trataba de lograr obras de calidad, así como transmitir una alta carga emocional. La estrategia de Juventud Vasca funcionó gracias a la capacidad de creación de obras, buenos actores y organizar funciones no solamente en los centros nacionalistas, sino también en teatros públicos populares.
Interpretes de La princesa Gastia de Eli de Gallastegi en el Teatro Campos Eliseos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

























