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sábado, 31 de mayo de 2014

Juan Loroño : "Hubo un momento en el que se quiso cambiar de nombre al Club"

Artículo del periódico local "Crónicas" del mes de marzo de 2013 en el que se realiza una entrevista Juan Loroño.



miércoles, 30 de abril de 2014

La Corporación Municipal en la República

Tras la celebración de las elecciones el 12 de abril de 1931, los resultados se conocieron dos días después, y el 17 se reunieron en el salón consistorial los nuevos concejales, presididos por Simón de Linaza, que obtuvo los 14 votos y los concejales proclamados: Santos Muñoz, Julián Abasolo, Mariano Oiarzabal, Tomas Asua, Julián Larrinaga, Regino Barrenechea, Andrés Larrea, Pedro A. de Urizar, Aniceto Egileor, Pablo Etxebarria, Dámaso Basoa, Bernabé Totorika e Isidro Rekalde. Con 14 votos también, resultaron elegidos Santos Muñoz teniente de alcalde, Julián Abasolo segundo teniente de alcalde y Mariano Oiarzabal regidor Sindico. Una vez finalizadas las votaciones, se procedió por unanimidad a la retirada de la fotografía de Alfonso de Borbón, se solicitó el máximo de competencias en consonancia con los derechos históricos, la Corporación se adhirió a las conclusiones de la Asamblea de Gernika y se dio cuenta de la situación económica del municipio.


                             Simón de Linaza, alcalde de Galdakao


Pero las irregularidades ocurridas en dichos comicios, provocaron la disolución de varios ayuntamientos vizcaínos y el 31 de mayo se celebraron nuevas elecciones, produciéndose la entrada de representantes republicanos (Tomas Castillo, Justo Maguregi, Martín Ojanguren y Tomas Sagarminaga) y el abandono de los monárquicos. Dos años después, a consecuencia de los llamados sucesos de Usansolo, Simón de Linaza fue suspendido de su cargo, siendo sustituido por Santos Muñoz Orue, aunque Linaza asistió a la reunión del Comité pro defensa del Concierto Económico y de la autonomía municipal (el llamado pleito municipalista), lo que le supuso de nuevo, el abandono del cargo, lanzándose en el pleno, gritos de “¡Abajo la monarquía!” que fueron coreados por el público. Los únicos que no dimitieron de la Corporación, fueron el republicano Maguregi y el socialista Sagarminaga.

El 13 de septiembre de 1934 se intentó por primera vez constituir la Gestora gubernativa presidida por Justo Maguregi y acompañado de Tomas Sagarminaga, Carlos Gallastegi, Esteban Celaya, Isidro Ureta, Pedro Rementeria e Ignacio Preguntegi. En un momento de la votación, un gestor protestó por no poder ser que todas las papeletas fuesen en favor de Maguregi, ya que él no había votado. Pudo comprobarse por parte del secretario Vicario, que efectivamente una de las candidaturas era a favor de Tomas Sagarminaga. Posteriormente, renunciaron al cargo: Esteban Celaya, Domingo Barandica y Carlos de Gallastegi, Por otra parte, Atanasio Daniel Belsa afirmó ser nombrado gestor gubernativo contra su voluntad, pensándose en cubrir estas renuncias por significados monárquicos de la localidad. Varios meses después, el alcalde gubernativo obtuvo una plaza en la Diputación y la alcaldía pasó a manos de Tomas Sagarminaga.

Trascurridos año y medio de la Gestora municipal, en 1936 se repuso de nuevo la corporación democrática, al frente de la cual se situó de nuevo Simón de Linaza. En abril se realizó la antevotación para proclamar al candidato Julián Abasolo para las previstas elecciones municipales del 12 de abril, coincidiendo con el quinto aniversario de los comicios que dieron lugar a la República, pero no se llegaron a celebrar debido al ambiente poco propicio para ello. El 19 de abril por motivos profesionales, el teniente alcalde Santos Muñoz Orue se trasladó a Oviedo, pasando Julián Abasolo a ocupar su puesto. Una vez producido el levantamiento militar, en cumplimiento del decreto sobre integración de ayuntamientos, se solicitó cubrir las 5 vacantes existentes, correspondiendo 3 puestos al Frente Popular (por cese de Tomas Castillo de ANV, el republicano Martin de Ojanguren y el socialista Tomas Sagarminaga, al estar este detenido), y 2 al PNV (ocupados por José de Uriarte y Víctor de la Mota).

Fuente: Periodico "Dime" abril del 2014.


miércoles, 19 de marzo de 2014

El Obispo en la minas de Usansolo


La segunda mitad del siglo XIX supuso el desarrollo de la minería vizcaína, creando una nueva aristocracia entre los dueños de estas. Galdakao no quedó al margen de este desarrollo. En una de las visitas del obispo de Dora al municipio en agosto de 1905, este se desplazó a las minas de Usansolo. A mediodía llegó el obispo a Usansolo con el fin de bendecir las máquinas para el lavado de minerales y elevación de aguas de Agustín de Iza, cuya fuerza suministraba Carlos de Orue. Le acompañaban Esteban de Amezola, Bonifacio de Ormaechevarria y Fermín de Isasi, ambos familiares de Gandasegi, siendo acogido como de costumbre el ilustre galdakoztarra. En unión de dichas personas, de varios accionistas de las minas de Usansolo y demás invitados al acto, se dirigió al lugar en que estaban instaladas las máquinas para el lavado de minerales y bendijo el aparato de treinta caballos de fuerza. Después bendijo la bomba eléctrica para la elevación de aguas. Ambas instalaciones enorgullecían a la casa Thompson-Houston Ibérica y a su ingeniero Walter Bruch, al de las minas Jesús de Urrutia y al gerente de las mismas Francisco de Rementeria.




Acto seguido, después de dirigir el obispo frases a los que intervinieron en la instalación de dichas máquinas en las minas de Usansolo, pasó con sus acompañantes al frontón del barrio, en donde se le obsequió con un esplendido banquete al prelado, que tuvo en la mesa, a la derecha e izquierda, al párroco de Galdakao señor Uriarte y a Esteban de Amezola. Tomaron asiento en la misma mesa los familiares anteriormente citados, Agustín, Domingo y Valentín de Iza, Francisco de Rementeria, Esteban Santisteban y Agustín de Arrieta, accionistas de la minas de Usansolo, Amadeo de Gandasegi, Alejo de Eguskiza, Carlos Orue, Felipe de Jauregizar, Tomás de Larrinaga, Pedro de Arteabaro, José de Zarandona, Walter Bruch y Antonio Llomsa, empleados de la compañía Thompson-Houston; Juan José de Landa, Antonio de Allende, Enrique de Ortuzar, Juan de Zamakona, Fulgencio Martínez, Pedro de Barrenetxea y demás invitados. A los postres llegaron el maestro Vigueira de San Miguel de Basauri y Lucio de Landaburu. El menú del banquete estaba constituido por: aperitivos variados, paella a la valenciana, langosta con salsa tártara, codorniz a la italiana, espárragos a la vinagreta, pollo asado a la española, roatsbeef a la inglesa, mantecado de café, bizcocho montado, St. Honores, quesos, fruta, café y cigarros. Para beber se sirvió: Diamante blanco, limonada de vino blanco, Cañedo tinto, champagne Vauve Cliequot, champagne Pommery, Domecq, Martel, Chartreuse y Benedictine.

Cuando se destapó el champagne, inició los brindis el obispo de Dora, quien brindó por la prosperidad de las minas de Usansolo, siguiéndole en el uso de la palabra Francisco de Rementeria, gerente de dichas minas, Agustín de Iza, el médico de Galdakao señor Landa, Esteban de Amezola y el representante de la compañía Thompson-Houston. Terminado el banquete, se jugó en el mismo frontón un reñido partido de pelota entre “Riojita” y el simpático Ramón de Rementeria, contra “Artatxori”, quienes fueron aplaudidos por la gran concurrencia que acudió al partido.
Días atrás, el obispo había sido obsequiado en Galdakao por la “Sociedad Recreativa La Cruz”, que fue a su pueblo natal a visitar a sus paisanos. El banquete fue servido por el acreditado fondista León de Asua. Agradecido de su estancia en Usansolo, el obispo regresó a Bilbao a media tarde en unión de sus familiares y de Esteban de Amezola.

martes, 18 de febrero de 2014

La fiesta del Club Deportivo Elexalde


Los fundadores del Club se reunían en un local enclavado en la “Sociedad Industria y Comercio” de la fábrica de “La Dinamita”. Su salón principal tenía cabida para más de 500 personas, y anexo al mismo, se encontraban una magnifica biblioteca, teatro y cinematógrafo. Por aquellos años, disponía de nombres famosos, como Tomas San Salvador, el famoso ciclista; los hermanos Loroño y el equipo de “foot-ball”, que en dos temporadas había pasado a la categoría B. El Elexalde era un semillero de atletas que lanzaban, saltaban y corrían. El alma del Club lo formaban los directivos Leizaola, Jugo, Tutor, Uriarte, Ibarra y tantos otros.
 
    
 Bendición de la bandera del C.D. Elexalde. (Foto diario “Euzkadi”)


Conforme se hallaba anunciado, se celebró en 1925 la fiesta del Club Elexalde. El tiempo, que en días anteriores resulto lluvioso, amaneció radiante. La primera parte del programa tuvo lugar en el barrio de Zuazo. Dieron comienzo los actos a las nueve de la mañana con la comitiva que se trasladó al campo de deportes. Al frente de la misma, iba la bandera que regalaron al Elexalde las señoritas locales. La bendijo el capellán de “La Dinamita”, Santiago de Lezama, actuando de madrina Carmen Fernández, en representación de María Begoña Chalbaud y de padrino, el joven Carmelo de Leizaola. Terminada la bendición estalló una salva de aplausos y se dispararon cohetes al grito de “¡Hurra Elexalde!”. Acto seguido, el capitán del equipo, Pedro de Uriarte, recibió de manos de la madrina la bandera, trasladándose a la capilla de la fábrica, donde se celebró una misa rezada. Terminada la misa, se sirvió en los salones del “Club Círculo de Oficios” un lunch, al que asistieron las autoridades locales, redactores deportivos de los diarios “Euzkadi” y “Excelsior” e invitados. Durante el lunch se hizo una demostración de música vasca a cargo de los txistularis Erramon y Prutuoso. A las once y media se organizó una carrera ciclista, cuya clasificación, después de cubrir los 24 kilómetros (Zuazo-Usansolo-Zuazo) fue: Gregorio Etxebarria, sobre “Peugeot” en 42 minutos y 12 segundos; 2º, Julio Urkiza, a media rueda; 3º, Miguel Landaluze; 4º, Ignacio Arrieta; 5º, Víctor Etxebarria; 6º, Vicente Gurtubai y 7º, Higinio Arana. Esta carrera tuvo su parte seria en la excelente marca efectuada con el magnífico sprint final del pequeño Víctor Etxebarria y la buena táctica de su hermano Gregorio, quien no se despegó de Urkiza hasta el momento preciso, y su parte cómica, llevada por dos "equipiers" del Elexalde con la caída de uno de ellos y el pinchazo de Arrieta.

Tras el reparto de premios y precedidos del txistu, se dirigieron en caravana al barrio de La Cruz, donde se bailó el aurresku de honor. A la una y media, dio comienzo el banquete al que asistieron 80 comensales. En la presidencia se sentaron el alcalde, León de Asua, Amadeo Gandasegi, Pedro de Aguirre, la madrina de la bandera Carmen Fernández, Narciso Fernández, Santiago de Lezama, Antonio Aldecoa, Pedro Touran, Estanislao de Irazabal, Carmelo de Leizaola presidente del Elexalde, Juan Jugo, Justo Tutor, redactores deportivos de “Euzkadi y “Excelsior”, etc. A los postres, hicieron uso de la palabra los redactores deportivos y Justo Tutor, que leyó sus clásicos versos. A las cinco se trasladaron al barrio de Elexalde. Un chaparrón hizo que la romería tuviera que trasladarse a La Cruz, donde continuó hasta el anochecer.


viernes, 31 de enero de 2014

Victor Diez : "El futbol de mi época no era muy diferente al actual"

Artículo del periódico local "Crónicas" del mes de marzo de 2013 en el que se realiza una entrevista al jugador Víctor Díez.


sábado, 21 de diciembre de 2013

La lucha por el euskera

En junio de 1930, la esposa de Jacinto de Sarrionaindia, articulista del diario “Euzkadi” y conocido con el seudónimo “Tximerlarpeko artzaña”, dio a luz un nuevo niño, al que se le impuso el nombre euskerico de Iñaki, participando como testigos sus hermanos Miren y Sabin. El Juez Municipal, que se preciaba de ser amante de las tradiciones vascas, se negó a inscribir en el Registro Civil el nombre a pesar de solicitarse de forma reglamentaria.



La causa aducida para negarse, era que había recibido órdenes de las autoridades superiores. El Juez Municipal hacia de este modo caso omiso a la ley del Registro de 1870, vigente en aquel momento. Ante ello, el abogado nacionalista vasco Cosme de Elgezabal presentó un recurso que ordenaba al Juzgado Municipal de Durango, la inscripción del hijo de Jacinto, sin que se resolviese nada transcurridos más de seis meses.

A principios de 1931 se redactó una carta suscrita por Lino de Gezala y varios euzkeltzales, por la negativa de inscribir durante más de siete años. Junto al juez, a su secretario no se le eximía de responsabilidad, por ser inspirador de las resoluciones del Juez Municipal. Este abusaba de su cargo y negaba a los padres el derecho a inscribir a sus hijos con nombres euskéricos, dando lugar a recursos interpuestos por algunos que estaban pendientes de resolución. El escrito se refería a demostrar, con textos legales y jurisprudencia sentada por la Dirección General de los Registros, la sinrazón de esa negativa y en su vista se pidió se hiciera el asiento conforme a su pretensión, tal y como se establecía en estos casos.

Carmelo de Leizaola realizó una entrevista con el Juez Municipal y le requirió una respuesta sobre si se obstinaba en negar la inscripción a los bautizados con nombres euskéricos. Ante una nueva negativa del Juez Municipal, Leizaola quiso conocer las causas, siendo estas, instrucciones de la superioridad, aun siéndole citadas resoluciones posteriores de esa misma superioridad en casos análogos. Entonces convinieron en consultar al Juez de Primera Instancia de Durango. Este, manifestó la legalidad del deseo de los padres, si bien, el Juez Municipal era dueño de negar la filiación, pero “cargándose” con las consecuencias que de ahí se derivasen. Y de aquí salió el cambio de actitud del Juez Municipal, pues este se avino a autorizar la inscripción de los nombres. En adelante, se inscribieron en el Registro Civil los nombres euskéricos, con la sola adición de su traducción al castellano. Pocos meses antes del advenimiento de la II República, después de una batalla que duro muchos meses, las autoridades judiciales se avinieron a admitir los nombres euskéricos en el Registro Civil.

Pero como eran muchos los nombres que habiéndose presentado en euskera, no fueron admitidos más que en castellano y existiendo otros que no fueron inscritos ni aún así, por negarse los padres a hacerlo si no se les hacia también en euskera, se solucionaron estos casos, abriéndose los oportunos expedientes que se precisaban para inscribirlos tal cual fueron bautizados, sirviéndose del Registro parroquial para proceder a su solución. Quedaron por tanto satisfechos, los padres que deseaban bautizar a sus “umetxus” conforme a sus deseos.

No quedaría ahí el trabajo de Carmelo Leizaola en defensa del euskera, ese mismo año participó en la creación de “Euskaren Adizkideak”.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Genaro de Egileor, el periodista del exilio

Genaro nació en Galdakao en 1908 en el seno de una familia numerosa, era el pequeño de ocho hermanos. Dirigió los coros de Juventud Vasca y participó en el Comité ejecutivo de la ikastola de Plazakoetxe. Con motivo del crimen de Juan Cruz Ereño, prestó declaración por disputas en los medios de comunicación con el fallecido. Genaro fue uno de los personajes de la cultura vasca, cuya actuación política en los acontecimientos de la Guerra Civil, le llevó al exilio americano. Comprometido con el PNV y ELA, Genaro se inició en el periodismo tanto en el diario Euzkadi, gracias a lo cual conocemos el quehacer diario de los galdakoztarrak en los años 30, como en La Tarde, con información social en portada, bajo el pseudónimo de Atxerre, al tiempo que trabajaba activamente en las tareas por la promoción de la cultura vasca.


 
Genaro de Egileor “Atxerre”, primero de la derecha, junto a su padre Txomin Egileor.


En el levantamiento militar del año 36, se encontraba en Donostia en los cursos de Eusko Ikaskuntza y los acontecimientos le obligaron a permanecer allí, colaborando con el Diario de la República. Hasta la caída de Bilbao, ocupó la dirección del diario Lan Deya, órgano de prensa de ELA. Aseguraba la perfecta fidelidad de Lan Deya a las consignas del Lehendakari Agirre, que no olvidó esta fidelidad, conduciendo a Genaro a trabajar en su gabinete de comunicación, que emitió diversos programas de radio y publicó artículos con motivo de la guerra. Con la entrada del ejército franquista, el gobierno de Agirre tuvo que huir hacia Francia y de allí hacia Barcelona hasta enero de 1939. Durante ese tiempo, asumió nuevamente tareas comunicativas relacionadas con la radio que el Gobierno Vasco dispuso en Barcelona. Ante la caída de Barcelona, salió con la Delegación vasca hacia Francia.



Foto: Familia Intxaurtieta


El gobierno de Agirre creó en el extranjero la estructura de una serie de publicaciones periódicas. En Francia, algunos miembros del Gobierno Vasco crearon un lugar para la atención de los refugiados y heridos vascos, la atención sanitaria para los heridos de guerra se realizaba en el famoso centro de Biarritz que se habilitó para ello. Formando parte de la delegación del PNV, marchó con las primeras partidas de exilio a Sudamérica. Colaboró en Euzko Enda junto a Barandiaran, en la columna “Los vascos en América”, en la que se realizaba un reconocimiento a los pueblos americanos, siendo muy crítico con la colonización española. El 30 de diciembre de 1939 colaboraba en Euzko Deya de Buenos Aires. Desde allí, se orquestarían las principales actuaciones para la comunicación y propaganda del Gobierno Vasco, así como para el fomento y divulgación de la cultura vasca. En todo ello participó activamente con su actividad periodística. El 5 de octubre de 1942 Agirre visitó por primera vez el Centro Vasco de Caracas y Egileor vivió así un primer encuentro con el lehendakari. Este Centro fue un hervidero social, político y cultural, donde se creó la primera emisora de Radio Euzkadi. Allí retomó sus anteriores trabajos en la radiocomunicación.



En el paquebote Flandre


En un ambiente crispado y tras reiteradas alusiones personales a su cargo en la revista Euzkadi y a sus intervenciones radiofónicas, cesó en la dirección, siendo sustituido por Martin de Ugalde.

A partir de entonces, se dedicó a la familia y los negocios cárnicos y ganaderos. Se casó en 1957 con Concha de Partearroyo, de familia bilbaína, con quien tuvo a Begoña Chiquinquirá. Rechazó invitaciones a la participación activa en política. El matrimonio Egileor llegó a montar un piso en Bilbao con la idea de instalarse definitivamente. Contratiempos en los negocios venezolanos le llevaron nuevamente a América. Poco tiempo después sufrió un primer infarto y estando ingresado en el Hospital, un segundo ataque le quitó la vida. Falleció en San Juan de los Morros, Venezuela, el 24 de febrero de 1963 a los 55 años, tras veinticuatro años de exilio.
 








Fuente: Dime